Espectaculares platos inspirados en obras de arte

5 Jul

Caldo de berberecho y ostras - Museo Guggenheim, Bilbao

 

¿Os apetece unos ibéricos que ilustren la pintura de Paul Klee? ¿Y focaccia al estilo de Gaugain? ¿Qué tal unos bocados de Monet con anchoas y caramelo de piquillo? ¿Quizás una receta inspirada en la teoría física de Einstein? Esto es lo que sucede cuando restaurantes y museos se proponen unir alta gastronomía y arte para ofrecer al público los platos más exquisitos y vanguardistas.

Cada vez son más los espacios artísticos en España que apuestan por incluir en su oferta de ocio un buen restaurante en el que podamos degustar platos originales y deliciosos. Frente a las ya archirrepetidas ofertas culinarias frente al mar o en la montaña, lo cierto es que comer rodeado de prestigiosas obras de arte supone toda una nueva experiencia.

El Museo Guggenheim de Bilbao fue el primero en abrir sus puertas a un restaurante de alta cocina, que recientemente ha sido rebautizado como Nerua y que busca sabores tradicionales con productos locales. El joven Josean Martínez-Alija es quien dirige este restaurante, que se ubica en un lugar privilegiado donde podremos saciar nuestro apetito frente a obras como Los Tulipanes, de Jeff Koons; La Fuente, de Ives Klein; o La Niebla, de Fujiko Nakaya.

Por otra parte, el restaurante Ramiro’s, con una estrella Michelín, acaba de mudarse del Museo de la Ciencia de Valladolid al Centro Cultural Miguel Delibes. En una rueda de prensa, su jefe de cocina, Jesús Ramiro, ha afirmado que sólo ve ventajas en este cambio y que evaluará la posibilidad de montar una cocina solar en el patio del museo el próximo Día del Sol y elaborar así platos inspirados en una teoría de Einstein o en el espacio.

Plato del restaurante Ramiro's, en el Museo de la Ciencia de Valladolid

El Museo Thyssen de Madrid ha ido un paso más allá. Allí podemos comer platos basados en la cromática, el contenido o las sensaciones que transmiten algunas de las obras de arte que cuelgan en sus salas. El bar-restaurante de este museo acaba de renovar su carta de tapas y raciones, y su chef, Daniel Napal, propone bocados de Monet con anchoas y caramelo de piquillo inspirados en el cuadro Marea baja en Varengeville, de Claude Monet; ibéricos de Paul Klee; focaccia al estilo Gauguin o emparedados de cecina y queso a lo Walt Kuhn.

Otro futuro referente de la fusión entre arte y cocina está en el recién inaugurado Centro Niemeyer de Avilés: el restaurante Casa Gerardo, dirigido por Pedro y Marcos Morán (padre e hijo). Este espacio gastronómico se encuentra a 13 metros de altura e integra la cocina y la mesa en el mismo entorno, para que los comensales – que como máximo pueden ser 12 y no necesariamente se conocen entre sí –, puedan compartir lo humano y lo culinario como una sola pieza.

La Torre del Centro Niemeyer, donde se sitúa Casa Gerardo

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) también cuenta con un restaurante galardonado con una estrella Michelín: La Sucursal. Lo llevan los hermanos Cristina y Javier Andrés, continuadores de la tradición familiar que comenzó con su madre, Loles Salvador, una de las más reputadas cocineras de la Comunidad Valenciana. La Sucursal ofrece una cocina creativa, de mercado, con una permanente revisión del recetario tradicional valenciano, aplicando las ultimas técnicas culinarias.

Emilio Cáceres B.

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