Consejos para elegir un buen restaurante

31 Ago

 

Cuando decidimos ir a comer a un restaurante, la primera lección es no conformarse con lo primero que vemos. Hay quienes prefieren entrar al primer lugar que les parece llamativo, pero es evidente que quien haga la mejor elección será quien sea capaz de recorrer una ciudad hasta encontrar uno que cumpla con las espectativas. Sabemos que muy pocos lo hacen. Por este motivo, te presentamos unos consejos fundamentales para distinguir si el restaurante que pretendes entrar es o no adecuado. Y es que habiendo tantos sitios estupendos por descubrir, ¿por qué acabamos llendo a sitios sospechosos que no lo merecen?

Evita comer en un restaurante con vistas.

Se trata de una deducción lógica. Los restaurantes con vistas no dependen de su buena comida ni de su atento servicio para atraer clientes: les basta con sus maravillosas vistas. En lo que a nosotros respecta, poco importa si las vistas son a los fiordos noruegos, a Manhattan o a las Cataratas del Niágara. Un restaurante con vistas es generalmente una alerta de comida de baja calidad y siempre a un alto precio. Por eso, siempre es mejor cenar en otro sitio y, si se desea, disfrutar de estos lugares con vistas tomando un café o una copa post-cena.



¿Te invitan a entrar? Cuidado.

Un calle principal llena de restaurantes. El centro de una ciudad turística. Sitios circundantes a una atracción o monumento importante. Siempre está el relaciones públicas de turno en la puerta del restaurante con una amplia sonrisa diciendo “pase, pase, tenemos una mesa cómoda y muy buena comida”. Error. Si un sitio necesita que alguien capte clientes en la entrada es una mala señal… Lo más probable es que pocos entrarían por decisión propia si no se topara con este encantador y atractivo hombre/mujer en la puerta. Lo cierto es que es bastante difícil encontrar un sitio para comer bien en una calle turística llena de gente, pues no necesita ofrecer un buen servicio o una excelente comida para estar a tope. En este caso el consejo es claro: tomar un taxi e ir a otra zona de la ciudad.

Evita los consejos de las guías turísticas

Hay algunas excepciones, pero las guías turísticas no suelen ser transparentes. Es lógico, pues los restaurantes que mencionan pagan por estar en dichas guías o revistas, de modo que es otra forma común de publicidad. La mayoría lo sabe, pero no suele tenerlo en cuenta. No te dejes engañar: busca por ti mismo la opción que más te agrade o guíate en base a opiniones variadas de personas locales.

Restaurantes de famosillos: No.

Hay restaurantes espectaculares de chefs que son mundialmente conocidos y comer allí siempre resulta una experiencia maravillosa. Pero esto es muy diferente a comer en restaurantes mundialmente conocidos por pertenecer a algún famoso de turno, ya sea un actor, cantante, presentador de televisión o la última celebrity salida de Gran Hermano. Para que un restaurante sea reconocido por su buena comida, el dueño debe estar allí haciendo su mejor esfuerzo, al menos hasta que el restaurante goce de gran reputación y pueda expandirse. ¿Cómo puede ser un buen restaurante el de Sylvester Stallone si está rodando películas de gira por el mundo? No basta con que un restaurante tenga un dueño famoso. Conformémonos con tomar la foto de la fachada y mostrársela a los amigos.


Atención con los restaurantes sin carta.

Hay quienes encuentran curioso eso de un pequeño sitio sin carta donde, una vez entras, te cuentan lo que tienen (generalmente sin decirte los precios) y te ponen la comida del día. Parece un encantador restaurante familiar. Atención, porque en este tipo de sitios estamos jugando a la ruleta rusa: la aventura puede salir bien o puede acabar fatal. ¿Para qué arriesgarse? Es mejor ir a un restaurante en el que sean transparentes y muestren los precios y donde se puedan leer los platos que ofrecen.  Si bien es cierto que estos sitios suelen tener una clientela fiel a la que tratan con especial cariño, a menudo se aprovechan del despistado que va por primera vez, por lo que, intuyendo que no vas a volver, suelen cobrarte lo que les viene en gana y no tendrás derecho a protestar.

Entre más llamativo, más decepcionante.

Todos tenemos en mente el típico restaurante con una fachada colorida, muy iluminada y un rótulo con gigantescas letras que se hacen publicidad a sí mismos, al estilo: El Rey del cochinillo, El Filete de Oro, Tenemos la mejor paella de Barcelona. Entras, pides una paella y acaba siendo de lo más normalita. Como si fuera poco, la cuenta sale bastante cara. Como norma general, cuanto más extravagante y ostentosa sea la fachada y la autopromoción, peor es la comida. Recuerda siempre que menos es más.

Emilio Cáceres B.

emilio.caceres@cocosuites.com

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